Láminas para imprimir
Láminas de referencia para tener al lado mientras se practica: el abecedario completo en letra de imprenta y tablas de números hasta el 100.

Abecedario para imprimir
20 fichas · Edades 3-7

Números para imprimir
18 fichas · Edades 4-8

Tablas de multiplicar
24 fichas · Edades 7-10

Tabla del 120 para imprimir
16 fichas · Edades 5-8

Tabla del 100 para imprimir
12 fichas · Edades 5-8
Una lámina no es una ficha
Una ficha hace una pregunta. Una lámina responde una, y la sigue respondiendo cada vez que el niño levanta la vista. Esa diferencia decide cómo se usan.
Las láminas son para las semanas en que algo está a medio aprender: el niño sabe más o menos cómo va el abecedario pero sin seguridad, cuenta hasta cien pero se pierde en los noventa, se sabe la tabla del 4 el lunes y el jueves ya no. Tener la lámina delante durante ese tramo hace que consulte y siga, en lugar de parar a preguntar. La seguridad y la velocidad vuelven, y poco a poco deja de mirar por su cuenta.
El abecedario para imprimir es el que más versiones tiene porque es el que más tiempo se usa: mayúsculas y minúsculas emparejadas, cada caja por separado, una palabra clave debajo de cada letra, las vocales destacadas en verde, pautas de tres líneas, tiras recortables para el pupitre y el juego completo de 27 letras con la Ñ.
Los números para imprimir cubren los años de aprender a contar. La tabla del 120 es la que toca cuando ya se ha pasado del cien y aparece el tropiezo del 100 al 101. La tabla del 100 sigue siendo útil mucho más tarde de lo que se piensa, porque el conteo salteado, los pares e impares y las primeras multiplicaciones son patrones que se ven sobre esa cuadrícula.
Las tablas de multiplicar se quedan sobre la mesa mientras se aprenden y se retiran cuando ya se saben.
Dónde colgarlas
En la pared detrás de donde se sienta el niño, no a su lado. Una lámina en la visión periférica se mira de reojo. Una lámina sobre la mesa queda tapada por la ficha en menos de un minuto.
Los pósteres de pared tienen que leerse desde donde el niño está de verdad, que es más lejos de lo que parece mientras los cuelgas. Por eso las versiones de póster ponen cuatro letras por fila en lugar de cinco.
Las tiras de pupitre son la otra mitad de la respuesta: corta la hoja en tres, una tira por niño, pegada plana a la mesa. Nada que se caiga y nada que se pierda.
Las versiones en blanco son lo importante
Cada juego tiene su versión en blanco o con huecos. La misma cuadrícula, el mismo tamaño, con los números o las letras quitados.
Ahí es donde se comprueba lo que se sabe de verdad. Leer una lámina completa es reconocer, y reconocer se parece mucho a saber. Rellenar la vacía es recordar, y es donde el niño descubre qué letras o qué decena está adivinando. Da la lámina completa el lunes y la vacía el viernes.
Imprime una vez, úsala todo el curso
Las láminas son lo único de este sitio que merece cartulina. Imprime a 160 o 200 g/m², plastifica o mete la hoja en una funda, y un marcador borrable convierte la versión vacía en una ficha que el niño puede repetir cada semana sin volver a imprimirla.