Fichas de trazos y caligrafía
Todas las fichas de trazos son PDF gratuitos para imprimir: letras de ejemplo grandes, caracteres punteados para repasar y pautas de escritura. Empieza con la grafomotricidad y sigue con letras y números.

Actividades con el nombre propio para imprimir
36 fichas · Edades 3-7

Abecedario para trazar
81 fichas · Edades 3-6

Números para trazar
80 fichas · Edades 3-6

Fichas de grafomotricidad
80 fichas · Edades 3-5

Abecedario en cursiva
8 fichas · Edades 6-9

Palabras y frases en cursiva
80 fichas · Edades 6-10
El orden en que están pensadas
La escritura a mano tiene una secuencia, y saltársela explica la mayoría de los mensajes que nos llegan al formulario de contacto.
La grafomotricidad va primero, a los tres o cuatro años. Líneas rectas, curvas, zigzags, bucles, espirales. Ninguna letra todavía. Todas las formas del abecedario están hechas con esos trazos, y un niño que aún no controla una curva no va a sacar una a minúscula por mucho que la repase. Es una etapa corta y se salta continuamente.
Después llega el abecedario para trazar, con una página por letra: un modelo grande para mirar, letras punteadas para repasar y una pauta para intentarlo solo. Los números pueden ir en paralelo, porque del 0 al 9 es un conjunto mucho más pequeño y terminarlo da una victoria temprana.
Las actividades con el nombre propio están un poco aparte. Un niño aprende a escribir su nombre antes que el abecedario, y además quiere hacerlo, que es algo que conviene aprovechar. Si el nombre que necesitas no está entre los ya preparados, el generador de la página crea una ficha con cualquier nombre que escribas.
La cursiva espera a que la letra de imprenta esté cómoda, normalmente a los seis o siete años. Primero letra por letra y después palabras y frases enlazadas.
Por qué las pautas son anchas
Las pautas de estas fichas son anchas. Es a propósito y es la queja más habitual de los adultos, que miran la hoja y la ven de bebés.
La letra pequeña es un resultado, no un método. La mano de un niño de cuatro años se mueve desde el hombro y el codo, no desde los dedos, así que las letras salen grandes. Dale una pauta estrecha y obtendrás letras que se salen, un niño convencido de que lo ha hecho mal y un adulto corrigiendo algo que nunca fue un error. La pauta se estrecha sola más adelante, y para entonces ya toman el relevo las fichas de cursiva.
La pinza, la inclinación del papel y lo que nadie dice
Inclina la hoja. Los diestros la giran con la esquina superior hacia la izquierda y los zurdos hacia la derecha. Un zurdo obligado a escribir con la hoja recta tiene que enganchar la muñeca para ver lo que escribe, y luego ese gancho se le reprocha a él.
El lápiz va entre el pulgar y el índice, con el dedo corazón por debajo. Los lápices cortos y los trozos de cera fuerzan esa posición mejor que cualquier lápiz entero, así que si la pinza está mal, parte la cera por la mitad antes de corregir la mano.
Diez minutos es una sesión. Pasados los diez minutos la práctica de caligrafía deja de mejorar nada, porque lo que se cansa es la mano y no la atención.
Imprimir y reutilizar
Para el día a día basta hoja normal. Para las fichas que vas a usar muchas veces, imprime en cartulina y mete la hoja en una funda de plástico: un marcador borrable escribe encima, se limpia y la misma ficha aguanta un trimestre entero.